¡Tenemos
buenas noticias! Finalmente decidimos adoptar
la gatita. Ver lo bien que se llevan entre
ellos y el gran cariño que le hemos cogido llegamos a pensar que lo mejor era que se
quedara con nosotros.
Nuestro
gatito Otto tiene una “hija” con la que se pasa el día jugando y durmiendo
juntos. Chispi sigue cuidándola como si fuera su madre, no deja de lavarla y
jugar con ella.
Ya no toma biberón pero le encanta mamarnos los brazos. Puede tirarse perfectamente media hora mamando mientras ronronea hasta quedarse frita.
Últimamente
se traga el pienso sin chascarlos y es
porque se le han caído los dientes de abajo por lo que le resulta más cómodo
así.
La hemos acostumbrado a que lleve arnés pues solemos viajar con frecuencia en coche y la verdad que lo lleva muy bien. Se mete en la cestita con Chispi y tan tranquila.
También se está acostumbrando a pasear y aunque no es muy habitual ver un gato con su cadenita ello lo hace muy bien para su corta edad. Hay que tener paciencia, igual que con un perro cuando es cachorro. Hay que empezar sacando al pequeño en brazos para que se acostumbre al entorno, siempre sujeto por si se asusta y se va. Cada día hacéis que ande unos pasos y conforme pasan los días un poquito más. Además de conseguir que camine, logramos que sea aún más sociable y no se asuste en la calle.
Llama bastante la atención y más verla junto con un perro. Todo el mundo nos pregunta si se llevan bien y ya veis que sí. Cuando ve un perrillo, si no es muy grande, se acerca a olerlos y echarle las patitas. Y vosotros, ¿tenéis algún gatito al que sacáis a la calle?
SI
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